Soberanía sanitaria en América Latina y los caminos hacia la construcción de sistemas de salud más sostenibles
Por Dimas Covas, científico jefe de Investigación, Desarrollo e Innovación de SINOVAC
El debate sobre la soberanía sanitaria en América Latina ha cobrado mayor relevancia en los últimos años, especialmente ante crisis globales que han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de los países altamente dependientes de las cadenas internacionales de suministro.
En un escenario en el que la salud pública se consolida como un elemento estratégico para el desarrollo, resulta fundamental comprender cómo la producción local de vacunas, la transferencia de tecnología en salud y el acceso efectivo de la población se articulan para sostener sistemas más sostenibles.
La región presenta una combinación particular de factores. Por un lado, cuenta con una capacidad científica relevante, con centros de investigación, universidades y profesionales cualificados. Por otro, aún enfrenta limitaciones estructurales que dificultan transformar este conocimiento en soluciones aplicadas, especialmente en el sector biofarmacéutico. Esta brecha se refleja directamente en la dependencia de las importaciones y en la dificultad para responder rápidamente ante emergencias sanitarias.

La soberanía sanitaria como pilar estratégico
Se traduce en la capacidad de un país o una región para garantizar, de manera continua y sostenible, el acceso a insumos, tecnologías y soluciones de salud. Está directamente vinculada con la autonomía estratégica y la “resiliencia de los sistemas de salud”, ya que la falta de vacunas y medicamentos en momentos críticos compromete la respuesta ante las crisis y amplía sus impactos sociales y económicos.
Durante la pandemia de COVID-19, los países con una baja capacidad de producción local enfrentaron retrasos significativos en el acceso a las vacunas. Este escenario reforzó la importancia de reducir las vulnerabilidades asociadas a las cadenas globales de suministro, especialmente en contextos de alta presión de demanda, y de fortalecer las políticas públicas orientadas al desarrollo de la industria de la salud. La Organización Mundial de la Salud destaca que la expansión de la capacidad regional de producción es uno de los pilares para aumentar la seguridad sanitaria global.
En el caso de América Latina, este desafío es aún más relevante. A pesar de ser uno de los mayores mercados de salud del mundo, la región todavía importa gran parte de los insumos necesarios para la producción de vacunas. Este desequilibrio limita la autonomía de los países y pone de manifiesto la necesidad de estrategias estructuradas de largo plazo.
Producción local y fortalecimiento de la industria
La producción local es uno de los principales pilares de la soberanía sanitaria. Sin embargo, es importante diferenciar la capacidad instalada de la independencia tecnológica. Muchos países cuentan con estructuras industriales destinadas al envasado o a las etapas finales de producción, pero todavía dependen de insumos y tecnologías externas.
Avanzar hacia una producción integral implica invertir en investigación, desarrollo e innovación, además de fortalecer la infraestructura productiva. Este movimiento contribuye a reducir las vulnerabilidades externas y ampliar la capacidad de respuesta ante emergencias.
La actuación de SINOVAC en Brasil se inserta en este contexto, al priorizar la construcción de una base local que integre investigación, desarrollo y producción. Las iniciativas orientadas a la producción nacional y a la realización de estudios clínicos tienen el potencial de ampliar la participación del país en etapas más avanzadas de la innovación en salud.
Además del impacto directo en la salud pública, el fortalecimiento de la industria biofarmacéutica genera efectos positivos en la economía. La expansión de la producción local de vacunas está asociada con la creación de empleos cualificados, el desarrollo de cadenas productivas y la atracción de inversiones en innovación. El Banco Mundial señala que el desarrollo de la producción local en países emergentes contribuye a beneficios estructurales a largo plazo, incluida una mayor autonomía y capacidad industrial.
Este avance, sin embargo, no está exento de desafíos. La sostenibilidad de estos modelos depende de factores como la previsibilidad regulatoria, la continuidad de las inversiones y la capacidad de coordinación entre los diferentes actores del sistema de salud.
La transferencia de tecnología como vector de aceleración
La transferencia de tecnología es un componente central del desarrollo científico e industrial en el área de la salud. Las alianzas internacionales permiten acceder a plataformas tecnológicas consolidadas, acortando el tiempo necesario para implementar capacidades locales.
Sin embargo, es importante comprender que la transferencia de tecnología no debe considerarse una solución puntual. Su impacto depende de la capacidad de absorción local, de la formación de profesionales cualificados y de la continuidad de las inversiones en investigación y desarrollo.
A lo largo del tiempo, este proceso puede promover un cambio estructural en el papel de América Latina. La región deja de actuar exclusivamente como receptora de tecnología y pasa a participar de manera más activa en la generación de conocimiento. La ampliación de la participación en estudios clínicos y en redes internacionales de investigación contribuye a este avance, fortaleciendo el ecosistema científico regional.
SINOVAC ha adoptado este modelo mediante el establecimiento de alianzas orientadas a la producción local y a la colaboración científica. Este tipo de iniciativa contribuye a la formación de capital humano especializado y al desarrollo de capacidades que permanecen en el país incluso después de la implementación inicial de los proyectos.
Acceso a las vacunas y cobertura en América Latina
La disponibilidad de vacunas es solo una etapa del proceso. El acceso efectivo de la población depende de factores que incluyen la infraestructura logística, la organización de los sistemas de salud y políticas públicas consistentes.
En América Latina, la desigualdad en el acceso entre países y regiones todavía representa un desafío relevante. Las áreas con infraestructura más limitada enfrentan dificultades adicionales en la distribución y el almacenamiento de vacunas, lo que impacta directamente en la cobertura de vacunación. La OPS (Organización Panamericana de la Salud) destaca que ampliar la cobertura depende no solo de la disponibilidad de vacunas, sino también de la capacidad de los sistemas de salud para llegar a las poblaciones vulnerables.
La experiencia reciente demostró que características como la estabilidad térmica y la facilidad de transporte pueden influir significativamente en la capacidad de distribución en regiones remotas. Las soluciones adaptadas a las realidades locales tienden a ampliar el alcance de las campañas de inmunización y reducir las barreras logísticas.
Además de los aspectos estructurales, los factores relacionados con la confianza y la información desempeñan un papel determinante. Gavi, the Vaccine Alliance, señala que la confianza de la población es uno de los principales determinantes de la adhesión a las campañas de vacunación y se ve directamente influida por la calidad de la comunicación y el acceso a información confiable.
Integración entre ciencia, industria y políticas públicas
El avance de la salud en América Latina depende de la integración entre diferentes dimensiones. La soberanía sanitaria, la producción local de vacunas, la transferencia de tecnología en salud y el acceso no deben abordarse de manera aislada. Estos elementos forman parte de un sistema interdependiente, en el que el fortalecimiento de un eje tiende a potenciar los demás.
La construcción de un modelo sostenible requiere coordinación entre gobiernos, instituciones científicas y el sector productivo. Las políticas industriales orientadas a la salud deben estar alineadas con estrategias de innovación y mecanismos que garanticen la previsibilidad de la demanda.
En este escenario, las iniciativas que conectan la investigación con la aplicación práctica adquieren relevancia. El desarrollo científico solo se traduce en impacto social cuando existen condiciones para su implementación a gran escala. Este proceso comprende etapas complejas, desde la investigación básica hasta la producción y distribución, y requiere una articulación continua entre los diferentes actores.
SINOVAC y el fortalecimiento de la capacidad regional
La presencia de SINOVAC en América Latina refleja una estrategia orientada al fortalecimiento de las capacidades locales en salud. Con más de dos décadas de experiencia en el desarrollo de vacunas y en la producción a gran escala, la compañía ha contribuido a ampliar el acceso a vacunas y a consolidar alianzas con instituciones locales.
La expansión de sus operaciones en Brasil incluye inversiones en producción local, investigación y desarrollo, y nuevas tecnologías. Este movimiento está alineado con la necesidad de reducir la dependencia de las importaciones y ampliar la autonomía de la región en materia de salud.
Al combinar experiencia internacional con colaboración local, iniciativas de este tipo contribuyen a acelerar el desarrollo del sector biofarmacéutico y a posicionar a América Latina de manera más competitiva en el escenario global.
Perspectivas para el futuro de la salud en América Latina
El fortalecimiento de la soberanía sanitaria en América Latina no es un proceso inmediato. Se trata de una construcción gradual que depende de inversiones continuas, estabilidad institucional y una visión estratégica de largo plazo.
La experiencia reciente ha demostrado que la capacidad de respuesta ante las crisis sanitarias está directamente relacionada con la existencia de una base local estructurada. Los países que invierten en producción local, transferencia de tecnología e innovación tienden a presentar una mayor resiliencia y capacidad de adaptación.
En este contexto, la integración entre ciencia, industria y políticas públicas se consolida como uno de los principales caminos para el desarrollo sostenible de la salud en la región. La transformación del conocimiento en soluciones concretas, accesibles y distribuidas de manera equitativa sigue siendo uno de los principales desafíos, pero también una de las mayores oportunidades para América Latina.
Referencias
- World Health Organization. Global Vaccine Market Report. Genebra: WHO, 2025. Acesso em 15 abr. 2026. Disponível em: https://www.who.int/publications/m/item/2025-who-global-vaccine-market-report
- World Health Organization. Immunization Agenda 2030: A Global Strategy to Leave No One Behind. Genebra: WHO, 2020. Acesso em 15 abr. 2026. Disponível em: https://www.who.int/publications/m/item/immunization-agenda-2030-a-global-strategy-to-leave-no-one-behind
- Pan American Health Organization. Regional Immunization Action Plan for the Americas 2030. Washington, DC: PAHO, 2023. Acesso em 15 abr. 2026. Disponível em: https://www.paho.org/en/documents/regional-immunization-action-plan-americas-2030
- The Lancet, 2025. A quest for vaccine equity. Acesso em 15 abr. 2026. Disponível em: https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(25)02179-8/abstract
- Gavi, the Vaccine Alliance. Understanding vaccine hesitancy. Gavi, 2023. Acesso em 15 abr. 2026. Disponível em: https://www.gavi.org/vaccineswork/understanding-vaccine-hesitancy

