Artículos | 12 de junio de 2026

De la dependencia a la capacidad local: el camino de América Latina para ampliar el acceso a la innovación en salud

América Latina cuenta con suficiente capacidad científica para convertirse en una de las regiones protagonistas de la innovación en salud, pero necesita transformar sus capacidades en un ecosistema. Descubra por qué esto puede definir el futuro del acceso a los medicamentos en la región.

Por Lucas E. Botelho de Souza (*)

“Innovación” es una palabra poderosa en el ámbito de la salud. Evoca ciencia de vanguardia, nuevas plataformas tecnológicas, medicamentos transformadores y respuestas más rápidas a necesidades médicas aún no atendidas. Sin embargo, en salud pública, la innovación solo cumple plenamente su función cuando llega a las personas. La Organización Mundial de la Salud refuerza que la cobertura sanitaria universal depende del acceso económicamente viable a medicamentos y productos de salud seguros, eficaces y de calidad. En otras palabras, innovación sin acceso no es innovación.

Este punto es particularmente importante para América Latina. Durante mucho tiempo, la región ha convivido con una paradoja: aunque reúne una gran demanda en salud, importantes centros médicos, universidades cualificadas y una capacidad científica reconocida, el acceso a medicamentos innovadores sigue siendo limitado en muchas áreas terapéuticas. Este desafío es especialmente evidente en enfermedades de alta complejidad, como el cáncer, las enfermedades raras, las enfermedades inmunomediadas y las afecciones crónicas que requieren terapias biológicas avanzadas.

El desafío del acceso a la innovación en América Latina

Un informe de IQVIA sobre financiación innovadora de medicamentos en América Latina señala precisamente este escenario: a pesar de los importantes avances de la industria farmacéutica en el desarrollo de nuevas terapias, el acceso regional a gran parte de los medicamentos innovadores más recientes sigue siendo limitado, especialmente en oncología y enfermedades raras.

La cuestión central, por lo tanto, no es solo cómo importar innovación, sino cómo construir las condiciones para que esta sea desarrollada, evaluada, producida, incorporada y puesta a disposición de la población de manera más sostenible. En este contexto, la inversión en investigación y desarrollo (I+D) deja de ser únicamente una agenda científica o industrial. Se convierte en una estrategia de acceso.

¿Por qué son importantes la producción local y la investigación clínica?

Cuando una región desarrolla capacidades propias de I+D, comienza a participar en etapas más sofisticadas de la cadena de valor biofarmacéutica, incluyendo la investigación traslacional, el desarrollo de procesos, la producción piloto, los métodos analíticos, los estudios clínicos, la generación de evidencia local, el diálogo regulatorio y la transferencia tecnológica. A mediano plazo, estas capacidades pueden reducir las dependencias externas, mejorar la toma de decisiones, atraer inversiones, formar talentos y crear mejores condiciones para que las nuevas tecnologías lleguen a los pacientes.

La pandemia aceleró el debate sobre la soberanía sanitaria

La pandemia de COVID-19 hizo que este debate fuera aún más concreto al poner de manifiesto la fuerte dependencia de América Latina de las tecnologías sanitarias importadas y la vulnerabilidad de las cadenas globales de suministro en situaciones de emergencia. Como respuesta, la OPS comenzó a apoyar iniciativas regionales orientadas a ampliar las capacidades de investigación, desarrollo y fabricación de vacunas y otras tecnologías sanitarias en las Américas.

Este movimiento no implica un aislamiento tecnológico. Por el contrario, la autonomía regional en salud debe entenderse como la capacidad de participar en redes globales de innovación con mayor protagonismo, mayor absorción tecnológica y una mayor contribución propia. La región no necesita sustituir la cooperación internacional, sino fortalecerla. Para ello, universidades, empresas, hospitales, centros de investigación, agencias reguladoras, gobiernos e inversores deben estar conectados por una agenda común: transformar el conocimiento en productos seguros, eficaces, accesibles y relevantes para las necesidades de la población.

América Latina ya cuenta con capacidad científica

América Latina ya presenta señales concretas de esta evolución. Informes recientes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del IDB Lab describen un ecosistema regional de innovación en salud en expansión, con startups, centros de investigación, inversores, hospitales, universidades y empresas que trabajan en áreas como salud digital, biotecnología, diagnóstico, inteligencia de datos, nuevos modelos asistenciales y desarrollo farmacéutico. El informe Health Innovation & Technology in Latin America & the Caribbean, publicado por IDB Lab y HolonIQ, describe este entorno como creciente, aunque todavía marcado por desafíos estructurales en materia de financiación, acceso, tecnología, datos, fuerza laboral y regulación.

Además, la región cuenta con activos relevantes: excelentes universidades, tradición en salud pública, experiencia en inmunización, diversidad poblacional, centros clínicos de alta complejidad, profesionales cualificados e instituciones capaces de producir conocimiento científico competitivo. Por lo tanto, la pregunta no es si América Latina cuenta con capacidad científica. La tiene. La pregunta es cómo transformar esa capacidad en un ecosistema biofarmacéutico integrado y sostenible, capaz de generar un impacto real.

En este contexto, la investigación clínica desempeña un papel estratégico. La realización de estudios clínicos de calidad internacional en América Latina contribuye al desarrollo global de medicamentos y, al mismo tiempo, genera evidencia local relevante para médicos, reguladores, pagadores y sistemas de salud. La evidencia local puede respaldar las decisiones de incorporación, reducir las incertidumbres sobre la efectividad y seguridad, demostrar el beneficio clínico en poblaciones regionales y acelerar la adopción responsable de nuevas tecnologías.

Un informe del BID sobre la cadena global de valor farmacéutica muestra que, entre 2015 y 2020, la industria farmacéutica patrocinó 3.234 estudios clínicos en América Latina, un volumen superior al observado en África y el sur de Asia durante el mismo período. Brasil, Argentina y México concentraron alrededor del 70% de estos estudios, mientras que Colombia y Chile representaron aproximadamente el 20%.

Estos datos indican que América Latina ya participa en el desarrollo clínico global. Sin embargo, existe una oportunidad de avanzar más allá de la ejecución operativa de estudios internacionales. La región puede ampliar su participación en el diseño estratégico de los estudios, la selección de biomarcadores, la generación de hipótesis traslacionales, la adaptación de tecnologías a las realidades locales, el diálogo regulatorio temprano y el desarrollo de productos alineados con las necesidades epidemiológicas regionales.

El futuro de la innovación en salud depende de la colaboración

Este avance es especialmente importante en áreas de alta complejidad, como las vacunas de nueva generación, los anticuerpos monoclonales, las plataformas de ARN, las terapias celulares, las terapias génicas y los sistemas avanzados de administración. En estos campos, la ciencia, el desarrollo, la producción, la calidad, la regulación y la aplicación clínica son altamente interdependientes. Por ello, un ecosistema regional sólido debe integrar estos componentes desde el inicio.

Para que este movimiento alcance escala, algunos elementos son fundamentales: inversión constante en infraestructura de I+D y fabricación; integración efectiva entre la academia y la industria; previsibilidad regulatoria, con un diálogo técnico temprano entre desarrolladores y autoridades; y una visión regional capaz de combinar competencias complementarias entre diferentes países e instituciones.

Es en este escenario donde las empresas globales con presencia regional pueden tener un impacto transformador, siempre que su actuación vaya más allá de la presencia comercial. El verdadero valor reside en contribuir a la construcción de capacidades locales mediante la investigación, el desarrollo, la transferencia tecnológica, la formación de talentos, la generación de evidencia clínica, la colaboración científica, la producción y el fortalecimiento institucional.

SINOVAC Brasil se inserta en este contexto con una agenda particularmente relevante. La compañía ya ha sido seleccionada en dos procesos de Asociación para el Desarrollo Productivo (PDP), contribuyendo al desarrollo de una masa crítica en Brasil y a la ampliación de la capacidad regional en biotecnología. Además, anunció una inversión de US$ 100 millones en Brasil para el desarrollo de terapias celulares, la producción local de vacunas y anticuerpos monoclonales.

Esta combinación de producción, I+D, transferencia tecnológica e investigación clínica contribuye a posicionar a América Latina en un nuevo nivel. Más que llevar productos innovadores a la región, se trata de desarrollar capacidades locales para participar en la creación, validación, producción y disponibilidad de estas tecnologías, ampliando también la generación de ingresos y la sostenibilidad del ecosistema regional de innovación en salud. De esta manera, la región crea mejores condiciones para ampliar el acceso de la población a una gama cada vez mayor de medicamentos innovadores.

(*) Director de Investigación, Desarrollo e Innovación de SINOVAC Brasil. Especialista en terapias avanzadas y desarrollo traslacional, lideró el desarrollo preclínico del primer producto de células CAR-T de América Latina y el desarrollo de métodos analíticos para su control de calidad y monitoreo clínico. Es biólogo, máster y doctor por la Universidade de São Paulo, con una estancia posdoctoral en el Institut National de la Santé et de la Recherche Médicale (Francia).

Fuentes citadas:

Frederick Stacey. The Pharmaceutical Global Value Chain: Participation and Opportunities for Latin America and the Caribbean. 2025. http://dx.doi.org/10.18235/0013712.

IDB Lab; HolonIQ. Health Innovation & Technology in Latin America & the Caribbean. Washington, DC: Inter-American Development Bank, 2024.

IQVIA Institute for Human Data Science. Innovative Funding for Medicines in Latin America. IQVIA Institute, 2020.

Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios. SINOVAC anuncia una inversión de US$ 100 millones para la producción de productos inmunobiológicos y terapias avanzadas en Brasil. Enlace de la noticia: Noticia en el sitio del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios

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