Inteligencia artificial y vacunas: una nueva manera de hacer ciencia

Por Dimas Covas*

Dimas Covas, científico jefe de Investigación, Desarrollo e Innovación de Sinovac.
Crédito de la foto: Leo Ramos Chaves

Durante gran parte de la historia de la medicina, el desarrollo de vacunas estuvo condicionado por una dificultad fundamental: nuestro conocimiento sobre los agentes infecciosos y su interacción con el organismo humano era limitado. Identificar los componentes de un virus o una bacteria capaces de inducir una respuesta inmunitaria protectora exigía años de investigación, experimentos sucesivos y, con frecuencia, una buena dosis de intuición científica.

Esta realidad comenzó a cambiar con el desarrollo de la biología molecular, la secuenciación genética y, más recientemente, con la extraordinaria expansión de las tecnologías capaces de generar información biológica. Hoy conocemos los genomas completos de miles de microorganismos, podemos estudiar la estructura de sus proteínas e investigar, con una profundidad antes inimaginable, distintos aspectos de la respuesta inmunitaria.

Curiosamente, esta abundancia de información creó un nuevo problema. Ya no se trata solo de obtener datos, sino de comprender qué hacer con ellos. La cantidad de información disponible creció mucho más rápido que nuestra capacidad para analizarla y transformarla en conocimiento útil.

Es en este contexto donde la inteligencia artificial comienza a ocupar un lugar importante en la investigación biomédica, en particular en el desarrollo de vacunas.

No creo que estemos ante una tecnología capaz de sustituir el trabajo científico o eliminar las incertidumbres propias de la investigación biológica. Su contribución es de otra naturaleza. La inteligencia artificial amplía nuestra capacidad para examinar una cantidad extraordinaria de posibilidades, identificar relaciones poco evidentes y seleccionar aquellas que merecen investigarse con mayor profundidad.

Puede parecer un cambio meramente instrumental, pero sus consecuencias son potencialmente profundas.

El desarrollo de una vacuna implica una serie de decisiones. Necesitamos decidir qué proteínas de un microorganismo deben estudiarse, identificar las regiones capaces de estimular una respuesta inmunitaria, comprender cómo determinadas estructuras interactúan con el sistema inmunitario y seleccionar los candidatos que resulten más interesantes para la investigación experimental.

Estas decisiones siempre han dependido del conocimiento acumulado y de la experiencia de los investigadores. Seguirán dependiendo de ellos. La diferencia es que ahora podemos utilizar sistemas informáticos para examinar miles de secuencias, comparar estructuras moleculares y reconocer patrones que difícilmente podrían identificarse mediante los métodos convencionales.

Es importante comprender que no estamos simplemente sustituyendo un procedimiento lento por otro más rápido. Estamos cambiando la manera de elegir qué debe investigarse.

En la investigación experimental, una parte considerable del tiempo y de los recursos se consume explorando hipótesis que finalmente no se confirman. Esto forma parte del proceso científico y, muchas veces, es precisamente un resultado negativo lo que nos permite avanzar. Sin embargo, si conseguimos identificar de antemano qué vías tienen mayor probabilidad de producir resultados relevantes, podremos aprovechar de manera mucho más racional la capacidad de nuestros laboratorios.

Me gusta pensar en esta contribución como una reducción del espacio de búsqueda de la ciencia. Ante miles de posibilidades, la inteligencia artificial puede ayudarnos a seleccionar unas pocas decenas que justifiquen el esfuerzo experimental. No sabemos de antemano si estas elecciones serán acertadas, pero podemos mejorar los criterios que utilizamos para tomarlas.

En la vacunología, esta posibilidad ya se manifiesta en distintas áreas. Se utilizan herramientas computacionales para analizar secuencias genéticas, predecir estructuras de proteínas, identificar posibles regiones antigénicas y apoyar el diseño racional de candidatos vacunales. La integración de esta información con datos inmunológicos puede orientar experimentos más específicos y permitir evaluar alternativas que serían difíciles de explorar mediante métodos tradicionales.

Sin embargo, hay una cuestión que considero esencial y que no siempre recibe la debida atención en los debates sobre la inteligencia artificial aplicada a la salud.

Una predicción computacional no es una demostración biológica.

Podemos desarrollar modelos sofisticados para predecir la estructura de una proteína o estimar determinadas interacciones moleculares. Incluso podemos identificar características que sugieran una mayor estabilidad o un potencial inmunogénico de un candidato. Pero nada de esto garantiza que sea capaz de inducir una respuesta protectora en un organismo vivo.

El sistema inmunitario es extraordinariamente complejo. Su respuesta depende de interacciones entre células, moléculas, tejidos y mecanismos reguladores que todavía estamos lejos de comprender por completo. Una vacuna no solo debe presentar características moleculares adecuadas: debe inducir una respuesta inmunitaria eficaz, proporcionar protección y demostrar su seguridad en las condiciones reales en las que se utilizará.

Por eso, la experimentación sigue siendo insustituible.

La hipótesis formulada con ayuda de un algoritmo debe confirmarse en el laboratorio. Los resultados obtenidos en modelos experimentales deben investigarse en estudios preclínicos y, cuando esté justificado, en estudios clínicos realizados con el rigor necesario.

Esta distinción entre predecir y demostrar es uno de los fundamentos del método científico. Y seguirá siéndolo, independientemente del grado de sofisticación que alcancen las herramientas computacionales que desarrollemos.

Hay, no obstante, una dimensión de esta transformación que merece especial atención: el tiempo.

La pandemia de COVID-19 mostró de manera contundente hasta qué punto la velocidad de la respuesta científica puede influir en el curso de una emergencia sanitaria. La rápida secuenciación del agente infeccioso, la disponibilidad de plataformas tecnológicas y la capacidad de organizar grandes programas de investigación y desarrollo permitieron avances que, en otras circunstancias, habrían requerido mucho más tiempo.

La inteligencia artificial puede aportar una nueva capacidad a este proceso. Ante la aparición de un agente infeccioso, los sistemas informáticos podrán contribuir a interpretar rápidamente sus características moleculares, comparar la información con el conocimiento ya acumulado y orientar la selección inicial de candidatos vacunales.

Esto no significa que tendremos vacunas listas en pocos días ni que podremos acortar indiscriminadamente los estudios necesarios para demostrar su seguridad y eficacia. Significa que algunas decisiones tomadas en las etapas iniciales podrán estar mejor fundamentadas y adoptarse en menos tiempo.

En una emergencia sanitaria, esta diferencia puede ser de gran importancia.

Naturalmente, el uso creciente de estas tecnologías también plantea problemas que no debemos subestimar. La fiabilidad de un modelo depende, en gran medida, de la calidad de los datos utilizados para desarrollarlo. La información incompleta, las poblaciones escasamente representadas y los resultados experimentales inconsistentes pueden generar predicciones erróneas, incluso cuando los sistemas informáticos parecen funcionar adecuadamente.

Además, debemos garantizar la transparencia, la trazabilidad, la gobernanza y la existencia de mecanismos independientes de validación. No basta con que un algoritmo produzca una respuesta convincente. Es necesario comprender en qué condiciones puede considerarse fiable esa respuesta y reconocer los límites de su aplicación.

La historia de la ciencia está llena de ejemplos de teorías elegantes que no resistieron el contraste con la realidad. La inteligencia artificial no nos hará inmunes a este problema.

Lo que me parece más interesante de esta transformación no es la posibilidad de automatizar etapas aisladas del desarrollo de vacunas. Es la perspectiva de reorganizar la propia actividad de investigación, integrando más estrechamente la biología molecular, la inmunología, la bioinformática, la ciencia de datos y la experimentación.

Podemos imaginar un entorno en el que los resultados obtenidos en el laboratorio se incorporen continuamente a los modelos computacionales, lo que permitirá perfeccionar nuevas predicciones, seleccionar otros candidatos y orientar los experimentos siguientes. Un proceso en el que el conocimiento biológico y la capacidad computacional se retroalimenten, sin perder la necesaria independencia de la validación científica.

Esta integración todavía enfrenta importantes limitaciones técnicas y metodológicas. Sin embargo, apunta a una transformación que podría alcanzar no solo a la vacunología, sino también a otras áreas de la investigación biomédica.

Para SINOVAC, comprender esta evolución forma parte de una reflexión más amplia sobre el futuro de la investigación, el desarrollo y la innovación en salud. El avance de las plataformas tecnológicas, la biología molecular y las herramientas computacionales está modificando las condiciones en las que pueden concebirse y desarrollarse nuevos productos. La inteligencia artificial ocupará previsiblemente un lugar cada vez más importante en este proceso, aunque su incorporación efectiva dependerá de la competencia científica, la infraestructura experimental y la capacidad de transformar predicciones en resultados verificables.

A lo largo de mi trayectoria científica, he seguido de cerca cambios tecnológicos que transformaron profundamente lo que éramos capaces de investigar. Lo que antes dependía de procedimientos largos y de una cantidad limitada de información pasó, en muchos casos, a realizarse con una profundidad y una velocidad que difícilmente habríamos podido imaginar hace algunas décadas.

La inteligencia artificial representa otra de estas transformaciones. Quizá una de las más importantes, por la amplitud de sus aplicaciones y su capacidad para integrar conocimientos producidos en áreas muy diferentes.

Pero la experiencia también nos enseña a desconfiar de las soluciones que parecen demasiado simples para problemas complejos. La biología sigue sorprendiendo nuestras predicciones, y el desarrollo de una vacuna continúa siendo una tarea científica exigente, que depende del conocimiento, la experimentación, el tiempo y las pruebas consistentes.

No tengo dudas de que la inteligencia artificial contribuirá a cambiar la manera en que desarrollamos vacunas. Sin embargo, el alcance de este cambio dependerá menos de la capacidad de producir predicciones cada vez más sofisticadas y más de nuestra competencia para transformarlas en verdadero conocimiento científico.

Al final, la pregunta decisiva seguirá siendo la misma que siempre ha guiado la investigación biomédica: ¿aquello que imaginamos, calculamos o predecimos encuentra confirmación en la realidad?

Es esa respuesta, y no la sofisticación del algoritmo, la que determina el valor de un descubrimiento científico.

Dimas Covas es médico e investigador, profesor titular de la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo (USP), investigador en terapia celular y vacunas, exdirector del Instituto Butantan y científico jefe de Investigación, Desarrollo e Innovación de Sinovac en Brasil.

Este artículo de Dimas Covas fue destacado en el portal Futuro da Saúde. Acceda al contenido completo: Inteligência artificial e vacinas: uma nova maneira de fazer ciência – por Dimas Covas – Futuro da Saúde

Conexión Asia | Meng Weining habla sobre innovación, transferencia de tecnología y el futuro de la vacunación en Brasil

En una entrevista publicada por Conexión Asia, Meng Weining, vicepresidente de SINOVAC, aborda el potencial de la cooperación entre Brasil y China para ampliar el acceso a las vacunas, fortalecer la producción local e impulsar la innovación en salud pública.

La conversación destaca temas como la transferencia de tecnología, la formación de profesionales, la investigación y el desarrollo, así como el papel de las alianzas con instituciones brasileñas en la preparación ante futuras emergencias de salud pública.

Lee la entrevista completa: https://conexaoasia.com.br/para-alem-das-emergencias/ 

Conexión Asia | Ciencia, soberanía y lo que Brasil puede aprender de China

En un artículo publicado por Conexión Asia, Dimas Covas, científico jefe de Investigación, Desarrollo e Innovación de SINOVAC en Brasil, analiza la relación entre ciencia, tecnología, capacidad industrial y soberanía sanitaria, así como los aprendizajes que la experiencia china puede aportar al desarrollo tecnológico de Brasil.

Lee el artículo completo en: https://conexaoasia.com.br/ciencia-soberania-e-o-que-o-brasil-pode-aprender-com-a-china/

Olhar da Saúde | Dimas Covas habla sobre innovación, investigación y los desafíos de la vacunación y la salud pública

NeoFeed | Dimas Covas destaca desafíos y oportunidades para ampliar la producción de vacunas en Brasil

En una entrevista con NeoFeed, el Prof. Dr. Dimas Covas, científico jefe de SINOVAC en Brasil, comparte su visión sobre el fortalecimiento de la industria nacional de vacunas y los caminos para ampliar la capacidad productiva del país. Entre los temas abordados se encuentran la transferencia de tecnología, la innovación en biotecnología y la importancia de crear un entorno favorable para las inversiones en el sector.

Vea la entrevista completa aquí: https://neofeed.com.br/finde/apos-enfrentar-a-covid-19-dimas-covas-quer-trazer-uma-fabrica-de-vacinas-da-sinovac-mas-nao-sera-facil/

Panorama Farmacéutico | Dimas Covas habla sobre vacunas e innovación

En una entrevista con Panorama Farmacéutico, el científico jefe de SINOVAC en Brasil, Prof. Dr. Dimas Covas, analiza cómo Brasil puede ampliar su capacidad de innovación, fortalecer la transferencia de tecnología y consolidar una industria nacional más competitiva en biotecnología.

Vea la entrevista completa aquí: Panorama Farmacéutico – Vacunas, entre la innovación y los desafíos

C-Level | Folha de S.Paulo | Dimas Covas habla sobre el papel estratégico de Brasil para SINOVAC

En una entrevista para C-Level, el videopodcast de Folha de S.Paulo, el Prof. Dr. Dimas Covas, científico jefe de Investigación, Desarrollo e Innovación de SINOVAC en Brasil, abordó temas como la innovación en salud, la investigación y el desarrollo, el papel estratégico de Brasil para la compañía y las perspectivas para el futuro de la biotecnología. Vea la entrevista completa en el canal de Folha en YouTube.

Vea la entrevista completa: Entrevista completa en YouTube

Del laboratorio a la vida real: cómo se construye la seguridad de las vacunas

Por Dimas Covas*

Dimas Covas, científico jefe de Investigación, Desarrollo e Innovación de SINOVAC.
Crédito de la foto: Leo Ramos Chaves

Ninguna vacuna llega a la población por casualidad. Antes de formar parte de un programa de inmunización, recorre un largo camino de investigación científica, evaluación ética, estudios clínicos, análisis regulatorio y monitoreo permanente. En tiempos de circulación acelerada de información, y también de desinformación, comprender este proceso es esencial para fortalecer la confianza pública en una de las herramientas más importantes de la medicina moderna.

La seguridad de las vacunas no es una promesa abstracta ni un acto de fe. Es una construcción científica. Comienza mucho antes de la aplicación de la primera dosis en seres humanos y continúa después de que el producto empieza a utilizarse a gran escala. Se trata de un proceso continuo de generación, análisis y revisión de evidencias.

A lo largo de la historia, pocas intervenciones han tenido un impacto tan significativo en la reducción de la mortalidad y el control de las enfermedades infecciosas como las vacunas. Sin embargo, este resultado no se explica únicamente por la eficacia de las vacunas. También depende de la existencia de sistemas rigurosos de desarrollo, evaluación y vigilancia capaces de identificar riesgos, medir beneficios y orientar las decisiones de salud pública.

Todo comienza en el laboratorio. Antes de que una vacuna candidata sea probada en seres humanos, los investigadores estudian el agente infeccioso, investigan posibles objetivos de protección y evalúan la respuesta inmunitaria esperada. A continuación, se realizan los estudios no clínicos, llevados a cabo en modelos experimentales, que buscan identificar señales de toxicidad y posibles riesgos. Solo cuando esta etapa presenta resultados satisfactorios es posible avanzar hacia los estudios clínicos.

Los estudios clínicos constituyen una de las fases más decisivas de este proceso. Realizados bajo protocolos científicos rigurosos y supervisión ética, permiten evaluar progresivamente cómo se comporta una vacuna en seres humanos. El objetivo es responder preguntas fundamentales: ¿la vacuna es segura? ¿Estimula una respuesta inmunitaria adecuada? ¿Protege contra la enfermedad? ¿Los beneficios superan los riesgos observados?

Este desarrollo ocurre por etapas. En las fases iniciales participa un número menor de voluntarios, lo que permite evaluar los primeros datos de seguridad y respuesta inmunitaria. A medida que aumenta el conocimiento, los estudios pasan a incluir grupos más numerosos y diversos. En las fases avanzadas, pueden realizarse seguimientos de miles o decenas de miles de personas, ampliando la capacidad de evaluar la seguridad, la eficacia y el desempeño en condiciones más cercanas a la realidad.

Esta progresión es esencial. Cada etapa reduce las incertidumbres y genera información que es analizada por investigadores, comités de ética y autoridades regulatorias. No se trata de confirmar una expectativa previamente definida, sino de someter una hipótesis científica a la prueba de los datos. Es este proceso el que transforma una vacuna candidata en un producto que puede ser evaluado para su uso en la población.

Aun así, la evaluación de la seguridad no termina con la autorización regulatoria. Este es un punto que muchas veces no es suficientemente comprendido por la población. Después de la aprobación, las vacunas continúan siendo monitoreadas mediante sistemas de farmacovigilancia, que acompañan su desempeño en condiciones reales de uso. Esta vigilancia permite identificar eventos poco frecuentes, actualizar recomendaciones, ampliar el conocimiento científico y reforzar la protección de la población.

La pandemia de COVID-19 hizo este proceso más visible. En un escenario de emergencia global, la sociedad siguió de cerca las discusiones sobre eficacia, seguridad, aprobación regulatoria y monitoreo de eventos adversos. También quedó claro que la seguridad de las vacunas no depende de una única institución ni de una única etapa. Es el resultado de la articulación entre ciencia, transparencia, regulación, vigilancia y responsabilidad pública.

Es natural que la población quiera comprender cómo se desarrolla, aprueba y monitorea una vacuna. Este interés debe ser valorado. La confianza en la salud pública no se construye imponiendo respuestas simples, sino explicando con claridad los procesos que sustentan las decisiones. Cuanto mejor comprenda la sociedad cómo la ciencia evalúa los riesgos y beneficios, mejor preparada estará para enfrentar información falsa, dudas legítimas y nuevos desafíos sanitarios.

Las vacunas no son solo productos biológicos. Son instrumentos de protección colectiva. Su seguridad se construye en el laboratorio, se prueba en los estudios clínicos, es evaluada por las autoridades regulatorias y se monitorea continuamente en la vida real. Por ello, fortalecer la cultura de la investigación clínica y la farmacovigilancia también significa fortalecer la salud pública.

En un mundo marcado por nuevas amenazas infecciosas, cambios ambientales, movilidad global y rápida circulación de información, la confianza en la ciencia será cada vez más necesaria. Pero esta confianza debe estar respaldada por evidencia, transparencia e instituciones capaces de proteger a la población. Así es como se construye la seguridad de las vacunas: no como un punto de llegada, sino como un compromiso permanente con la vida.

(*) Dimas Covas es médico e investigador, profesor titular de la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto de la USP, investigador en terapia celular y vacunas, exdirector del Instituto Butantan y científico jefe de Investigación, Desarrollo e Innovación de SINOVAC.

Este artículo de Dimas Covas fue destacado en VEJA, en la sección “Letra de Médico”. Acceda al contenido completo:

https://veja.abril.com.br/coluna/letra-de-medico/do-laboratorio-a-vida-real-como-se-constroi-a-seguranca-das-vacinas/

Lo que los profesionales de la salud quisieran que más familias supieran sobre la vacunación infantil

Especialistas alertan sobre la importancia de la vacunación ante la creciente circulación de desinformación y el resurgimiento de enfermedades que ya se consideraban controladas en diversas regiones del mundo

En los últimos años, los profesionales de la salud han observado un escenario que combina dos desafíos importantes: la disminución de las coberturas de vacunación y el aumento de la circulación de información errónea sobre las vacunas. Al mismo tiempo, enfermedades prevenibles mediante la vacunación que parecían estar controladas han vuelto a registrar brotes en diferentes partes del mundo, reavivando el debate sobre la importancia de la vacunación infantil.

Para ayudar a padres y responsables a desenvolverse en este escenario, el pediatra e infectólogo Prof. Dr. Otávio Cintra y el médico hematólogo Prof. Dr. Dimas Covas, quien actualmente ocupa el cargo de científico jefe de Investigación, Desarrollo e Innovación de SINOVAC en Brasil, reunieron cinco mensajes que consideran fundamentales cuando se trata de proteger a los niños.

1. El sistema inmunitario infantil está preparado para recibir varias vacunas

Una duda frecuente entre padres y responsables es si el gran número de vacunas administradas durante los primeros meses de vida podría sobrecargar el organismo de los niños. Según el Dr. Otávio, esta preocupación no cuenta con respaldo científico.

“El sistema inmunitario del niño entra en contacto diariamente con miles de estímulos del entorno. Las vacunas representan solo una pequeña fracción de esta exposición y fueron desarrolladas precisamente para enseñar al organismo a protegerse de manera segura”, explica.

El especialista señala que cada vacuna y cada dosis cumplen una función específica dentro de la estrategia de protección que se desarrolla a lo largo de la infancia. También destaca que seguir el calendario de vacunación recomendado es la mejor manera de garantizar protección durante los períodos de mayor vulnerabilidad.

2. La vacunación es un cuidado para toda la vida, no solo una etapa de la infancia

Según el especialista, una de las dudas más frecuentes entre los padres es la necesidad de recibir dosis de refuerzo. Sin embargo, muchas vacunas requieren esquemas completos para garantizar niveles adecuados de protección.

“La vacunación es un cuidado a lo largo de toda la vida. Hay vacunas que requieren dosis de refuerzo y esquemas completos para garantizar una protección adecuada. No es algo que termine en la infancia”, explica el Dr. Otávio Cintra.

“La vacunación es una estrategia de protección individual, pero también de protección comunitaria. Cuanto mayor sea la cobertura de vacunación, menor será la circulación de los agentes infecciosos y mayor será la protección de las personas más vulnerables”, concluye Dimas Covas.

3. El hecho de que ya no veas determinadas enfermedades es precisamente una prueba de que las vacunas funcionan

Décadas de vacunación han reducido drásticamente la circulación de diversas enfermedades en diferentes partes del mundo.

Paradójicamente, este éxito ha hecho que muchas familias dejen de convivir con el impacto de estas enfermedades y comiencen a percibirlas como problemas del pasado.

Según los especialistas, este cambio en la percepción del riesgo ayuda a explicar parte de la reticencia a la vacunación observada actualmente y el regreso de brotes en diferentes regiones del mundo.

“Cuando las tasas de vacunación se encuentran por debajo de los niveles recomendados, perdemos una importante barrera de protección colectiva. Esto favorece el regreso de enfermedades que habían sido controladas durante décadas y, cuando la cobertura de vacunación disminuye, la enfermedad encuentra espacio para volver a circular”, explica Dimas Covas.

4. La información confiable marca la diferencia en la protección de los niños

Muchos de los temores planteados por los padres en el consultorio tienen su origen en información falsa o descontextualizada compartida en las redes sociales.

“El desafío actual no es solo ofrecer vacunas. Es ayudar a las familias a desenvolverse en un entorno con un exceso de información y, muchas veces, de desinformación”, afirma el Dr. Otávio.

Por ello, los especialistas recomiendan que las dudas sean consultadas con profesionales de la salud y que la información se busque en fuentes confiables.

“La ciencia y la información de calidad son aliadas fundamentales de la vacunación. Cuanto más informada esté la población, mejores tienden a ser los resultados para toda la sociedad”, añade Dimas.

5. Vacunar es una de las decisiones de cuidado más importantes durante la infancia

Para el Dr. Otávio, existe una forma sencilla de resumir la importancia de la vacunación infantil:

“El efecto secundario de las vacunas en los niños es crear adultos.”

Muchas enfermedades son poco conocidas hoy precisamente porque la vacunación ha sido capaz de reducir drásticamente su incidencia.

“Con la vacunación, los niños dejan de enfermar, dejan de sufrir complicaciones graves y tienen la oportunidad de crecer con salud. Más que prevenir enfermedades, la vacunación representa una inversión en el futuro de los niños y en la protección de toda la comunidad”, explica el profesional.

En los medios

El tema fue destacado por el portal de la revista Crescer, una de las principales publicaciones y referentes sobre infancia en Brasil. Acceda al artículo completo aquí:

Lea el artículo completo en Revista Crescer

Mundo Corporativo | CBN | SINOVAC en Brasil: Alianzas con laboratorios nacionales

En entrevista con el programa Mundo Corporativo, de CBN, el científico Dimas Covas destacó que la ciencia es un proceso continuo de producción y revisión de evidencias.

Recientemente, en una entrevista con el programa Mundo Corporativo, de CBN, el médico y científico Dimas Covas destacó un punto central para el debate contemporáneo sobre la salud pública: la ciencia debe ser comprendida como un proceso continuo y no como un conjunto de respuestas definitivas.

Al abordar los desafíos enfrentados durante la pandemia y el papel de las instituciones científicas en la toma de decisiones, Covas reforzó que la confianza no se construye únicamente con resultados, sino con método, transparencia y actualización permanente de datos.

La reflexión dialoga directamente con el escenario actual de la inmunización. En un entorno de alta circulación de información y cuestionamientos frecuentes, comprender cómo se generan, evalúan y se transforman las evidencias en decisiones regulatorias es una parte fundamental de la construcción de la confianza pública.

Es en este contexto que se vuelve esencial discutir el camino que conecta la investigación científica, la evaluación técnica independiente, el monitoreo continuo y las políticas de vacunación —y cómo este proceso sostiene decisiones que impactan a millones de personas.

Dimas Covas, Científico Jefe de I+D+i de SINOVAC en Brasil, participó en el programa Mundo Corporativo, de la Radio CBN, en entrevista con Mílton Jung, para hablar sobre la llegada de la farmacéutica a la región y los próximos pasos de la compañía en el país.

Dimas Covas, Científico Jefe de I+D+i de SINOVAC en Brasil, participó en el programa Mundo Corporativo, de la Radio CBN, en entrevista con Mílton Jung, para hablar sobre la llegada de la farmacéutica a la región y los próximos pasos de la compañía en el país.

Vea el programa completo.